Yo también fui todo eso,
la mujer en la esquina mirando el reloj,
un beso tímido en la mejilla
y el calor consumiéndome por dentro.
Fui el frío en las manos,
la humedad escurriéndose por la piel ,
el dolor entre las costillas
expandiéndose más allá del horizonte.
He sido la nube en el reflejo del cristal,
el viento que ondea las cortinas en primavera
y luego el vaho carcomiéndose nuestros reflejos
hasta dejar sólo uno.
Fui todo,
he sido demasiado,
hasta hundirme,hasta negarme,
hasta matarte y morirme sin ti.

